Pastor Ariel Romero López Blog
¿CUÁL ES EL DON QUE DIOS HA PUESTO EN TÍ, Y QUÉ ESTÁS DISPUESTO A HACER POR ÉL?
¿CÓMO APLICAS “EL PODER DE DIOS” A LO COTIDIANO DE TU VIDA?
¡LLEVA TU VOCACIÓN AL MÁXIMO… para la gloria de Dios!
Existe una palabra profética que Dios ha depositado en nuestro corazón: “Todo lo que emprendas en mi Nombre lo voy a multiplicar sobrenaturalmente”. Pero, ¿cómo llevamos esta promesa del púlpito a lo práctico y cotidiano? La respuesta es sencilla pero profunda: glorificando a Dios en tu entorno, siendo el mejor en lo que haces y convirtiéndote en una luz en medio de las tinieblas de tu sector profesional.
Este mensaje es para quienes desean vivir una dimensión exponencial de bendición sobre su vida, no solo dentro de las cuatro paredes del templo, sino desde su ocupación secular. Debemos entender que la Biblia no llama a todos al púlpito, pero sí llama a todos a glorificar al Creador desde su vocación.
El Ungimiento de tus Habilidades Técnicas
A veces pensamos que el Espíritu Santo solo desciende para orar o profetizar, pero la Escritura nos enseña que Dios unge manos para el trabajo técnico y artístico. En Éxodo 31:3–5, el Señor dice de Bezaleel: “Lo he llenado del Espíritu de Dios, dándole gran sabiduría, habilidad y destreza en toda clase de artes…”. Dios está interesado en tu diseño, en tu código de programación, en tu diagnóstico médico y en la calidad de tus construcciones.
La excelencia profesional no es solo una meta personal; es una llave de acceso. Como declara Proverbios 22:29: “¿Has visto a alguien verdaderamente hábil en su trabajo? Servirá a reyes…”. La destreza abre puertas de influencia que de otro modo permanecerían cerradas.
El Evangelio en lo Ordinario
El Reino de Dios no se limita al templo. De hecho, la Biblia menciona alrededor de 140 ocupaciones distintas. Desde pastores de ovejas, agricultores y pescadores, hasta médicos, administradores, jueces y fabricantes de tiendas. Esta diversidad nos deja tres lecciones claras:
- Dios se interesa por tu vida cotidiana.
- El trabajo es parte del orden creado, no una consecuencia del pecado.
- El Reino se expresa en lo ordinario.
Para un creyente, no existen trabajos “seculares”; solo existen trabajos consagrados o no consagrados. No hay división entre lo sagrado y lo secular cuando todo se hace para Él. La instrucción del apóstol Pablo es tajante: “Así que, ya sea que coman o beban, o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10:31).
Cristo, tu Verdadero Jefe
Cuando cambias tu perspectiva sobre quién es tu autoridad final, tu calidad de trabajo se eleva. Colosenses 3:23–24 nos exhorta: “Trabajen de buena gana en todo lo que hagan, como si fuera para el Señor y no para la gente. Recuerden que el Señor les dará una herencia como recompensa, y que el Amo al que sirven es Cristo”.
Bajo esta conciencia, el trabajo cotidiano se convierte en un servicio espiritual. Ya no sirves solo por un sueldo, sino que “sirves con entusiasmo, como si sirvieras al Señor y no a las personas” (Efesios 6:7). Tu conducta profesional honorable se vuelve tu mejor herramienta evangelística. Como dice 1 Pedro 2:12, al llevar una vida ejemplar, aquellos que nos critican terminarán dando honra a Dios al ver nuestras buenas obras. Tu vida diaria es el altar donde presentas tu “culto racional” (Romanos 12:1).
El Ejemplo de Pablo: El Valor del Oficio
Incluso el gran apóstol Pablo entendió el valor de la labor manual. En Hechos 18:1-3 vemos que al llegar a Corinto, se unió a Aquila y Priscila porque “como era del mismo oficio, se quedó con ellos, y trabajaban juntos, pues el oficio de ellos era hacer tiendas”. Pablo no veía el trabajo como una distracción, sino como una plataforma.
Mientras trabajaba en lo natural, “discutía en la sinagoga todos los días de reposo, y persuadía a judíos y a griegos” (Hch. 18:4). Lo más hermoso es que sus socios de trabajo se convirtieron en sus colaboradores en el Reino. Aquila y Priscila pasaron de hacer tiendas a ser líderes de una iglesia en su propia casa (1 Corintios 16:19). Tu trabajo es el lugar donde Dios te conecta con tus próximos colaboradores ministeriales.
Un Mandato y una Oración para tu Ciudad
Hoy te entrego un mandato basado en Jeremías 29:7: “Y procurad la paz (bienestar, prosperidad) de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz”. El bienestar de tu ciudad depende, en gran medida, del bienestar y la excelencia con la que tú ejerzas tu labor. El pueblo de Dios bendice las naciones a través de sus empresas, sus artes y sus servicios.
Termino recomendándote la oración de Jabes como un motor para tu vida laboral. Él no tuvo miedo de pedir expansión: “¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe!” (1 Crónicas 4:10).
Dios le otorgó lo que pidió. Hoy, yo te animo a que le pidas a Dios que ensanche el territorio de tu influencia profesional. ¡Lleva tu vocación al máximo y deja que la luz de Cristo brille a través de tu excelencia!
Por
ARIEL ROMERO LÓPEZ
Ministerio Vino y Aceite Internacional





