RESTAURADORES DE PORTILLOS

Restauradores de Portillos: El Arte de Sanar para Ayudar a Otros a Sanar

Hay una promesa en la Palabra del Señor que constituye uno de los pilares más fuertes de esperanza que Dios nos ha provisto. Es una palabra que tiene una aplicación doble: primero en nuestra vida personal y, posteriormente, en nuestra utilidad como instrumentos en las manos del Creador… para ser de bendición a otros.

Esta promesa que aparece en Isaías 58:12 nos dice: “Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar”.

¿Qué significa espiritualmente, y cómo puede aplicarse a nosotros?

El Escenario de las Ruinas

Para entender la magnitud de esta promesa, debemos mirar el paisaje que enfrentaba el pueblo de Israel. Tras el exilio en Babilonia, Jerusalén no era más que un montón de escombros. Había ruinas reales, muros caídos y casas desoladas. Pero el problema más grave no era el exterior; era el corazón.

En este capítulo (¡que lo recomiendo mucho leer!), Dios confronta una religiosidad superficial: Resulta que el pueblo ayunaba y buscaba a Dios “en apariencia”, mientras que sus vidas aún estaban llenas de injusticia y de egoísmo. Dios les aclara, entonces, que el “ayuno que Él escogió” no es un rito externo, sino una fe práctica que “suelta cadenas” que hemos impuesto… que ayuda al necesitado, porque eso le agrada.

Es en ese contexto de transformación espiritual es donde surge la promesa de convertirnos en RESTURADORES Y REPARADORES. Cuando vives una fe genuina, te conviertes en un restaurador.

De la Ruina al Diseño Original

¿En cuáles áreas debemos procurar y podremos esperar esta bendita asignación manifestada en nuestras vidas? La restauración que Dios promete es integral. No se trata solo de “arquitectura”, sino de una obra sobrenatural en dos dimensiones:

  1. En Dimensión Literal: Reconstruir lo que el tiempo y los golpes de la vida han destruido (por ejemplo, nuestro hogares, familias, proyectos, relaciones, etc.).
  2. En la Dimensión Espiritual: Sanar generaciones y volver al diseño original de Dios para el ser humano (a saber, nuestras emociones, sueños, actitudes, compromiso total a Dios, etc.).

¿Qué es un portillo? ¿En qué consiste reparar uno?

Un “portillo” es una brecha, una grieta por donde se filtra el enemigo o se escapa la bendición. ¡Mucho cuidado!

Un “reparador de portillos” es alguien que tiene la voluntad y la capacidad, dada por Dios, de cerrar esas heridas y reconstruir los muros de protección… tanto la vida propia como para la vida de muchos otros.

El Gozo de Asociarnos con Dios… asociados con otros…

El pensamiento central de este mensaje es este: Para que las personas experimentemos una restauración a la plenitud, necesitamos a otros como agentes que nos auxilien.

“Ninguna persona es una isla”… se ha dicho.

Dios, en su infinito amor, no solo nos restaura, sino que nos invita a su taller. Nos da el privilegio de ser sus “socios”. Al disponernos a restaurar a otros, sucede algo milagroso: nosotros mismos experimentamos una restauración personal aún más profunda. ¡Es un ciclo de amor divino!

Goza y experimenta este proceso completo, basado entres realidades:

  • Fuimos alcanzados en nuestras ruinas.
  • Fuimos reconstruidos por Su poder.
  • Somos enviados como canales de bendición para levantar los cimientos de otros.

Conclusión

¿Dónde podemos identificar “ruinas” en nuestra vida? ¿En qué áreas de nuestra persona hemos identificado “grietas” que hemos descuidado reparar?

Dios no está buscando personas perfectas; está buscando personas restauradas que se atrevan a caminar por las calzadas nuevas que junto con Él trabajamos para “dejar como nuevas”… o “mejor que nuevas”… pero además nos pide ofrecer esas calzadas reconstruidas a otros, para ayudarlos a reconstruir su vida y su entorno también.

Hoy, el Señor te llama a dejar atrás la religiosidad (que no te ayuda a ti ni a nadie)… y abrazar una fe práctica, que trae efectos positivos y fruto espiritual.

Él quiere que seas conocido como un “reconstructor de muros”.

¿Estás dispuesto?

Finalmente, recuerda que no estás solo en esta tarea; te has asociado con el Arquitecto del Universo, quien prometió que a través de ti, las ruinas antiguas volverán a ser habitables.

¡Sé sano… un sé un sanador!

En el amor de Cristo,

ARIEL ROMERO LÓPEZ

Pastor General – Ministerio Vino y Aceite Internacional

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