PRIMICIAS: LA GRAN CLAVE

LA OFRENDA DE NUESTROS PRIMEROS FRUTOS: UN GRAN SECRETO DE BENDICIÓN

                  Hay un gran potencial de enorme prosperidad para nuestras vidas mediante la práctica de la Ofrenda de las Primicias, ya que ofrecerle a Dios voluntariamente la primer remesa de nuestros ingresos y del fruto de nuestra fuerza es, literalmente, asociarse con él en nuestras empresas, profesiones, negocios y fuentes de trabajo; pero más que un “socio”, esta Ofrenda nos da la oportunidad de reconocerle como el Señor Supremo. ¡Y qué excelente es esto, siendo él el Dueño de todo, y el Origen de todo bien!

                  La Palabra de Dios, la Biblia, enseña doce bases respecto de este tema, que van desde su razón y su naturaleza, pasando por los valores que la regulan y hasta las instrucciones de cómo darla y para qué debe usarse. Pero de especial interés son su calidad devocional y las notables promesas de pacto de parte del Señor para con nosotros, quienes la practicamos.

1. EL MANDATO.

                  Las primicias eran un mandamiento de Dios para su pueblo, una ofrenda que Dios requería y esperaba de sus hijos agradecidos.

2. LA ADORACION.

                  “Las primicias de los primeros frutos de tu tierra traerás a la casa de Jehová tu Dios” (Ex.23:19).

                  “De vuestras habitaciones traeréis dos panes para ofrenda mecida, que serán de dos décimas de efa de flor de harina, cocidos con levadura, como primicias para Jehová” (Lv.23:17).

                  “Pero en mi santo monte, en el alto monte de Israel, dice Jehová el Señor, allí me servirá toda la casa de Israel, toda ella en la tierra; allí los aceptaré, y allí demandaré vuestras ofrendas, y las primicias de vuestros dones, con todas vuestras cosas consagradas” (Ez.20:40).

                  Las primicias eran y son una forma de adoración al Señor.

“Y ahora, he aquí he traído las primicias del fruto de la tierra que me

diste, oh Jehová. Y lo dejarás delante de Jehová tu Dios, y adorarás delante de Jehová tu Dios” (Dt.26:10).

3. LA DEFINICION.

                  Las primicias provienen y son los primeros frutos del trabajo de nuestras manos cada año.

                  “Las primicias de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de la lana de tus ovejas le darás” (Dt.18:4).

4. LA INTEGRIDAD.

                  Las primicias deberían darse enteramente de todo el producto del trabajo de nuestras manos.

                  “Entonces tomarás de las primicias de todos los frutos que sacares de la tierra que Jehová tu Dios te da, y las pondrás en una canasta, e irás al lugar que Jehová tu Dios escogiere para hacer habitar allí su nombre” (Dt.26:2).

                  “Y cuando este edicto fue divulgado, los hijos de Israel dieron muchas primicias de grano, vino, aceite, miel, y de todos los frutos de la tierra; trajeron asimismo en abundancia los diezmos de todas las cosas” (2 Cr.31:5).

5. LA HONESTIDAD.

                  Las primicias eran y son tan sagradas que no debería de sustraerse nada de ellas, antes bien, ofrecerse completas.

                  “Ni comerás en tus poblaciones el diezmo de tu grano, de tu vino o de tu aceite, ni las primicias de tus vacas, ni de tus ovejas, ni los votos que prometieres, ni las ofrendas voluntarias, ni las ofrendas elevadas de tus manos” (Dt.12:17).

                  “No venderán nada de ello, ni lo permutarán, ni traspasarán las primicias de la tierra; porque es cosa consagrada a Jehová” (Ez.48:14).

6. LA CELEBRACION.

                  Las primicias, para los judíos, eran un tiempo de celebración, una fiesta establecida para cada año, y en este espíritu de gozo debemos sentirlas nosotros (II Cor.9:7). Estas ofrendas se entregaban en festejos especiales de reunión del pueblo de Dios.

                  “También celebrarás la fiesta de las semanas, la de las primicias de la siega del trigo, y la fiesta de la cosecha a la salida del año” (Ex.34:22).

                  “Además, el día de las primicias, cuando presentéis ofrenda nueva a Jehová en vuestras semanas, tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis” (Nm.28:26).

“Y que cada año traeríamos a la casa de Jehová las primicias de nuestra tierra, y las primicias del fruto de todo árbol” (Neh.10:35).

7. EL LUGAR.

                  Las primicias debían y deben traerse a la Casa de Dios, es decir, al lugar de reunión establecido para adorar, y no en ninguno otro lugar.

                  “Las primicias de los primeros frutos de tu tierra llevarás a la casa de Jehová tu Dios” (Ex.34:26).

                  “Y allí llevaréis vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, y la ofrenda elevada de vuestras manos, vuestros votos, vuestras ofrendas voluntarias, y las primicias de vuestras vacas y de vuestras ovejas, y allí comeréis delante de jehová vuestro Dios, y os alegraréis, vosotros y vuestras familias, en toda la obra de vuestras manos en la cual Jehová tu Dios te hubiere bendecido” (Dt.12:6,7).

                  “Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días” (Dt.14:23).

8. EL DESTINO.

                  Las primicias en Israel se usaban primordialmente para el sustento de quienes servían en la Casa del Templo, y estos también los administraban para diversos usos en el Templo.

                  “Y el sacerdote los presentará como ofrenda mecida delante de Jehová, con el pan de las primicias y los dos corderos; serán cosa sagrada a Jehová para el sacerdote” (Lv.23:20).

                  “De aceite, de mosto y de trigo, todo lo más escogido, las primicias de ello, que presentarán a Jehová, para ti las he dado (para Aarón y sus hijos). Las primicias de todas las cosas de la tierra de ellos, las cuales traerán a Jehová, serán tuyas; todo limpio en tu casa comerá de ellas” (Nm.18:12,13).

                  “Que traeríamos también las primicias de nuestras masas, y nuestras ofrendas, y del fruto de todo árbol, y del vino y del aceite, para los sacerdotes, a las cámaras de la casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestra tierra para los levitas; y que los levitas recibirían las décimas de nuestras labores en todas las ciudades” (Neh.10:37).

                  “En aquel día fueron puestos varones sobre las cámaras de los tesoros, de las ofrendas, de las primicias y de los diezmos, para recoger en ellas, de los ejidos de las ciudades, las porciones legales para los sacerdotes y levitas; porque era grande el gozo de Judá con respecto a los sacerdotes y levitas que servían” (Neh.12:44).

“Y en ellas depositaron las primicias y los diezmos y las cosas consagradas, fielmente; y dieron cargo de ello al levita Conanías, el principal, y Simei su hermano fue el segundo”  (2 Cr.31:12).

                  “Y para la ofrenda de la leña en los tiempos señalados, y para las primicias. Acuérdate de mí, Dios mío, para bien” (Neh.13:31).

9. LA DURABILIDAD.

                  Las primicias eran un tipo de ofrenda que quedó establecida como observancia perpetua.

                  “De las primicias de vuestra masa daréis a Jehová ofrenda por vuestras generaciones” (Nm.15:21).

10. LA PROMESA.

                  Las primicias son una ofrenda que tiene juramento de garantía en la prosperidad del pueblo de Dios.

                  “Y no desampararás al levita que habitare en tus poblaciones; porque no tiene parte ni heredad contigo. Al fin de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades. Y vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, el huérfano y la viuda que hubiere en tus poblaciones, y comerán y serán saciados; para que Jehová tu Dios te bendiga en toda obra que tus manos hicieren”  (Dt.14:27,29).

                  “Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia y tus lagares rebosarán de mosto” (Pr.3:9,10).

                  “Y las primicias de todos los primeros frutos de todo, y toda ofrenda de todo lo que se presente de todas vuestras ofrendas, será de los sacerdotes; asimismo daréis al sacerdote las primicias de todas vuestras masas, para que repose la bendición en vuestras casas” (Ez.44:30).

                  “Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas” (Rom.11:16).

                  Nuestro Dios bendecirá gustosamente a quienes con un corazón agradecido tomemos la oportunidad de entablar una nueva dimensión en relación con él, honrándole como el Dueño y Proveedor de todas las cosas, y quien nos ha puesto a nosotros como sus administradores en esta tierra.

NO SE TRATA DE OFRENDAR PARA QUE DIOS ME DE MAS; SE TRATA DE RECONOCER QUE EL ME LO HA DADO TODO.

“Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” (II Co 9:7).

Autor:

ARIEL ROMERO LÓPEZ

  • Pastor General – Ministerio Vino y Aceite Internacional: 1000 IGLESIAS
  • www.vinoyaceite.org

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