PARA QUE TE VAYA BIEN

Todos haríamos bien en analizar lo que dice Dios con respecto a la calidad de la condición que Él procura para nosotros en los días que a cada uno nos toque vivir sobre la tierra. Su Palabra nos lo explica a manera de una llave que todos podemos abrir, diciendo: “Haz lo recto y bueno ante los ojos del Señor, para que te vaya bien y entres y poseas la buena tierra que el Señor juró a tus padres” (Dt.6:18).

Lo que llama la atención en este pasaje es que claramente Dios se refieren más que todo a nuestra experiencia en esta vida terrenal, no precisamente a la que viviremos con él en el cielo.

O sea que sí, DIOS QUIERE QUE TE VAYAS CON ÉL AL CIELO… ¡PERO TAMBIÉN QUIERE QUE TE VAYA BIEN EN LA TIERRA!

¡Y lo que es aún más glorioso es que nos reveló la ruta exacta para disfrutar de sus bondades!

¿Cual serían las cosas que debo conocer para ubicarnos bajo la “mano benéfica” de Dios? (Neh.2:8).

Oigamos a continuación la voz de varios siervos de Dios que escribieron acerca de esta cualidad bienaventurada.

EN LA CLAVE DEL EQUILIBRIO

Ahora bien: Si bien es cierto que el deseo de Dios es bendecir nuestra situación terrenal, también la Escritura nos aclara que hay una prioridad, enseñándonos que la seguridad temporal es un fruto que viene de mantenernos alineados al corazón de Dios, con toda la sinceridad y entrega de nuestra propia alma.

La vida bienaventurada, pues, tiene un secreto espiritual, el cual por Cristo fue “desbloqueado” para quedar disponible a todo aquél que cree en Él. Solo debemos mantener nuestro ser interior consiente de que lo más importante siempre es y será lo espiritual y lo eterno. ¡Esa es la clave para disfrutar de lo bueno de Dios en un excelente balance!

San Pablo lo ordenó así, diciendo: “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios” (Col.3:1-3).

EN LAS PALABRAS DE MOISÉS

Desde el tiempo en que Dios dio la Ley a Moisés, éste escribió muchas máximas que aclararon la pauta a seguir para progresar y avanzar sin límite en la vida: Dos pasajes en particular explican que es cuando inclinamos voluntariamente los afectos de nuestro corazón hacia él como la Fuente de todo:

“Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado. Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas, y si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles” (Dt.28:12-14).

“A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar” (Dt.30:20).

EN LAS PALABRAS DE JESÚS

Aunque Jesús advirtió solemnemente acerca del peligro de enfocarnos en lo temporal, dejó claro también que, una vez que le ponemos a él en primer lugar, él bendecirá nuestras vidas de maneras sorprendentes. “¿Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” (Mr.8:36). “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Jn.10:10).

En una ocasión prometió a sus esforzados discípulos algo glorioso: “De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna” (Mt.10:29,30).

De hecho, las famosas “bienaventuranzas” dichas por el Señor son el más vivo ejemplo de que él desea que conociéramos la ruta a la felicidad. Pero como él mismo dijo en ese Sermón del Monte, “buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mt.6:33).

EN LAS PALABRAS DE SAN PABLO

¡Qué hermoso resumen referente al deseo de Dios hacia cada uno de nosotros, sus hijos… esa “buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” que con tanta razón San Pablo nos exhorta a que experimentemos (Rom.12:2).

San Pablo atribuía al Señor las bendiciones. En Hechos 14:17 dijo a los de Listra que Dios “no se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones” (Hch.14:17).

Sin embargo, en sus palabras anteriores les estaba dando a sus oyentes la clave para ser bendecidos al dar toda gloria a Dios, “diciendo: Varones: Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay” (Hch.14:15).

Una vez mas… la Biblia nos da la clave.

EN LAS PALABRAS DE SAN JUAN

El apóstol Juan dice en su tercera carta lo siguiente: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”, corroboró (III Jn.1:2).

¡Qué tremendas palabras tan llenas de amor! Que si bien es cierto que fue el apóstol quien las expresa a su amigo Gayo, también describen plenamente el intento de Dios para nosotros, ¡quien es aún más bueno que los hombres! “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (Mt.7:11).

Me gusta la condición que aquí se especifica, “así como prospera tu alma”, dice. Estoy seguro que esto se dijo como un énfasis de que solo conforme nuestro corazón va aumentando de sustancia espiritual, es como “vendrá y convendrá” una mayor gracia divina.

EN LAS PALABRAS DE SANTIAGO

Santiago nos enseña que todo lo bueno que se nos permita llegar a disfrutar en vida se lo debemos a nuestro amoroso Padre Celestial, ¡y que así debemos reconocerlo, dándole toda gloria! “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación” (St.1:17).

Esto hace perfecto eco con lo descubierto por el Rey Salomón desde el tiempo antiguo, quien después de haber observado el caminar de los humanos dijo que “a todo hombre a quien Dios da riquezas y bienes, y le da también facultad para que coma de ellas, y tome su parte, y goce de su trabajo, esto es don de Dios. Porque no se acordará mucho de los días de su vida; pues Dios le llenará de alegría el corazón” (Ecl.5:19,20).

¡Todo se lo debemos a él! Y el agradecimiento es una puerta que mantiene fluyendo la provisión.

EN LAS PALABRAS DE PEDRO

I Pedro 3:10-12 dice: “Porque: El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño; Apártese del mal, y haga el bien; busque la paz, y sígala. Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal” (I Pe.3:10-12).

¡Días buenos! ¿Quién no quiere eso? Y no solo para nosotros, sino para todos nuestros seres amados.

¡Y en este  pasaje se nos dio la fórmula!

“¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente?” (Lc.11:11).

EN EL ENFOQUE CORRECTO

¿Para qué Dios desea que nos vaya bien a sus hijos? La razón no es solo para disfrutar de un pereigrinaje temporero dichoso sobre la tierra, sino también ser un instrumento de su gloria mientras estamos aquí.

Aunque somos el objeto principal del amor inmensurable de Dios, para recibir y disfrutar, él nos diseñó también como un canal de su gloria que manifieste su presencia a otros. ¿De qué maneras?

  • Dar testimonio al mundo de lo bueno que es el Camino de Dios.
  • Servir a la humanidad, contribuyendo con su restauración.
  • Servir al Cuerpo de Cristo y la proclamación del Evangelio.

Mire cuán claro lo dejan estos pasajes bíblicos:

“Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición” (Gen.12:2).

“Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra. No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto” (Dt.7:6-8).

“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (I Pe.2:9).

EN LAS CUATRO DIMENSIONES DE LA GLORIA

¿En cuáles esferas de vida podemos esperar mirar esa “buena ventura” manifestada?

Hay cuatro dimensiones en las cuales Dios quiere mostrar “más gloria” para con nosotros, y una a una están disponibles conforme caminamos en obediencia a él. No son lo mismo, pero todas son igualmente importantes:

  1. VICTORIA. Se refiere a nuestro triunfo espiritual referente a la lucha contra el pecado y la carne, y a nuestra guerra espiritual contra el diablo. También incluye el avance sobre las luchas personales, como la salud, la familia, el sustento, etc. “Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (I Cor.15:57). “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” (I Jn.5:4).
  2. ÉXITO. Se refiere a la conquista que conseguimos en nuestra vida secular, cualquiera sea nuestro campo de actividad (como estudiante, ama de casa, esposo, padre o madre, etc.). “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien” (Jos.1:8). “Bueno es que tomes esto, y también de aquello no apartes tu mano; porque aquel que a Dios teme, saldrá bien en todo” (Ecl.7:18).
  3. BENDICIÓN. Se refiere a cualquier beneficio que el Señor envía sobre las circunstancias relativo a “las obras de nuestras manos”, tales como nuestros trabajos, proyectos, negocios y emprendimientos, etc. “Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da” (Dt.28:8). “Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados” (Pr.16:3).
  4. FAVOR. Se refiere a las puertas abiertas que Dios nos concede dándonos gracia delante de los hombres, ya sea para avanzar más rápido o para tener mayor alcance o para facilitar algún propósito. Aplica también en nuestro servicio fructífero en pro del reino de Dios. “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas” (Pr.3:4,5). “Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre” (Ap.3:8). “Orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso” (Col.4:3).

EN LA FÓRMULA DE VIDA MÁS GLORIOSA

Hay varios factores para posicionarse hacia el éxito, la bendición, el favor y la victoria en la vida. Practica cada una de ellas, y vive al máximo tu experiencia de vida junto a la mano de Dios.

¿Cuáles son esos secretos? Miremos en estos pasajes la conexión que hay entre una cosecha de bienestar en relación con la “siembra” o “anticipo” referente a la vida que agrada a Dios:

  • ASIGNACIÓN. Vivir en el centro de la voluntad perfecta de Dios. “El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón” (Sal.40:8). “Yo, yo hablé, y le llamé y le traje; por tanto, será prosperado su camino” (Is.48:15). “Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero” (Hch.13:22).
  • SUJECIÓN. Es de suma importancia funcionar bajo liderazgo y en obediencia espiritual. “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Ef.4:11-13). “Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (I Pe.5:5).
  • HUMILDAD. Esto se requiere en pasajes muy claros, como: “Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová” (Pr.22:4). “Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido” (Lc.14:11). “Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (St.4:6). “Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios” (Miq.6:8).
  • INTEGRIDAD. Esta exigencia se evidencia en la Biblia, al decir, por ejemplo: “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño.El recibirá bendición de Jehová, Y justicia del Dios de salvación” (Sal.24:3-5). “Y Jehová dijo a Jehú: Por cuanto has hecho bien ejecutando lo recto delante de mis ojos, e hiciste a la casa de Acab conforme a todo lo que estaba en mi corazón, tus hijos se sentarán sobre el trono de Israel hasta la cuarta generación” (II Rey.10:31).
  • HONRA. Debemos glorificar a Jesucristo por medio de todo lo que haces. “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo” (Jn.12:32). “Honraré a los que me honran” (I Sam.2:30). “Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da” (Dt.5:16). “Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto” (Pr.3:9,10).

EN ACTIVAR EL CÍRCULO DE VICTORIA

¿Cómo desactivar un círculo de derrota que haya llegado a atar nuestra vida?

Casi todo en la vida tiene qué ver con la Ley de la Siembra y la Cosecha. El salmista dijo: “Jehová me ha premiado conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado” (II Sam.2:21).

Uno de los pasajes que más vívidamente nos aclaran de esta vida que el Padre diseñó para nosotros es del Sermón del Monte, en el cuál Jesús comenzó desbloqueando en cada enunciado la fórmula para que nos vaya bien (o sea, que tengamos “buena ventura”):

“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.

Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos”

(Mt.5:3-10).

Así que, pues, ama “al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente”, y “a tu prójimo como a ti mismo”. De esta manera activarás la victoria, el éxito, la bendición y el favor del Padre sobre tu vida y la de tu casa.

EN RESUMEN

“Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad” (Sal.37:6).

No lo olvides:

“DIOS QUIERE QUE TE VAYAS CON ÉL AL CIELO…

PERO TAMBIÉN QUIERE QUE TE VAYA BIEN EN LA TIERRA”.

Por:

ARIEL ROMERO LÓPEZ (C) 2026

Pastor Principal – Ministerio Vino y Aceite Internacional

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *